La conversación global sobre clima ya no gira solo en torno a “si es que” debemos cambiar la forma en que producimos energía, sino a cómo hacerlo sin frenar la economía ni detener la operación diaria de las empresas. Ese es, en esencia, el corazón de la transición energética: dejar atrás los combustibles fósiles de alta emisión, mientras avanzamos hacia un sistema basado en energías renovables y tecnologías de cero emisiones.
En los últimos años, informes del IPCC han dejado claro que el grueso de las emisiones de CO₂ del sector energía sigue viniendo de tres fuentes: carbón, petróleo y gas natural. En 2019, el carbón aportó alrededor del 44 % de las emisiones del sector energético, el petróleo 34 % y el gas natural 22 %. Esto significa que, aunque el gas emite menos que el carbón y el diésel, sigue siendo un combustible fósil y su uso debe ser gestionado con cuidado.
Al mismo tiempo, negociaciones como la COP30 en Belém han demostrado lo difícil que es lograr acuerdos firmes para salir de los fósiles. El texto final no incluyó una mención explícita al abandono del carbón, el petróleo y el gas, pero sí impulsó la idea de transitar gradualmente hacia energías más limpias, con hojas de ruta voluntarias y énfasis en eficiencia, renovables y reducción de metano.
En ese contexto, cobra relevancia el concepto de “fuentes energéticas de transición”.
¿Qué es un combustible de transición?
Un combustible de transición es una fuente de energía que:
- Emite menos gases de efecto invernadero que la opción que sustituye (por ejemplo, carbón o combustóleo).
- Es tecnológicamente madura y disponible hoy, a gran escala.
- Permite mantener la continuidad de los procesos industriales y del transporte, mientras se construye la infraestructura necesaria para tecnologías de cero emisiones (renovables, hidrógeno verde, electrificación, etc.).
En muchos estudios internacionales, el gas natural aparece en esta categoría: tiene menor contenido de carbono que el carbón y el petróleo, y suele usarse en equipos más eficientes (como ciclos combinados o calderas modernas). La Comisión Europea, por ejemplo, señala que el gas natural tiene las menores emisiones de CO₂ por unidad de energía entre los combustibles fósiles, alrededor de 14 kg de carbono por GJ, frente a 20 kg del petróleo y 25 kg del carbón.
En generación eléctrica, datos de la Agencia de Información Energética de EE. UU. muestran que una planta a gas natural puede emitir menos de la mitad de CO₂ por MWh que una planta a carbón (cerca de 976 lb de CO₂/MWh frente a 2,257 lb de CO₂/MWh).
Es decir: si hoy tu alternativa realista es carbón, combustóleo o diésel, cambiar a gas natural reduce de inmediato tus emisiones de CO₂ y contaminantes locales. Pero no es la meta final, sino un paso intermedio.
Menos CO₂ no es lo único: aire más limpio y menos partículas
Además del CO₂, la calidad del aire está fuertemente ligada a contaminantes como:
- Óxidos de nitrógeno (NOx)
- Óxidos de azufre (SO₂)
- Material particulado (PM)
Comparando combustibles fósiles, la evidencia es consistente:
- El carbón es el mayor emisor de partículas por unidad de energía;
- El combustóleo pesado le sigue de cerca;
- El gas natural es el más limpio, con emisiones de partículas prácticamente negligibles.
Estudios de plantas termoeléctricas que comparan gas natural vs combustóleo pesado muestran reducciones claras en NOx, SO₂, CO y CO₂ al cambiar a gas, manteniendo la misma producción de energía. Esto se traduce en menos contaminación local alrededor de plantas e industrias, menos hollín y depósitos en calderas, hornos y equipos térmicos y menos mantenimiento correctivo y paros no programados.
Gas natural en el transporte: el papel del GNV
En movilidad, el Gas Natural Vehicular (GNV) se utiliza principalmente en forma de gas natural comprimido en:
- Autobuses urbanos y de transporte público.
- Flotillas de logística y última milla.
- Vehículos utilitarios y de servicio.
Una revisión comparativa reciente sobre vehículos a gas natural (NGV) concluye que pueden reducir aproximadamente 25 % las emisiones de CO₂ en ciclo completo (well-to-wheel) frente a vehículos a gasolina, además de disminuciones importantes de NOx y material particulado.
Esto tiene varias implicaciones directas:
- Menor huella de carbono por kilómetro recorrido.
- Mejor calidad de aire en corredores urbanos con alta circulación de camiones y autobuses.
- Facilita cumplir normas de emisiones cada vez más exigentes en grandes ciudades.
Para flotas comerciales esto impacta en reducción de costos operativos, porque el gas natural suele ser más competitivo y estable en precio que los combustibles líquidos. Adicionalmente, beneficia a la imagen y cumplimiento ESG, pues se puede demostrar una reducción real de emisiones frente a la línea base diésel/gasolina. Por si esto fuera poco, la adopción de gas natural prepara a la empresa para el futuro, ya que muchos fabricantes y operadores están explorando rutas que combinan gas natural hoy y tecnologías de cero emisiones (como el hidrógeno) mañana.
Gas natural en la industria: el rol del GNC
Del lado industrial, el gas natural se usa tanto por ducto como en forma de Gas Natural Comprimido (GNC) para:
- Calderas de vapor.
- Hornos de proceso (vidrio, metal, alimentos, cerámica, etc.).
- Sistemas de calefacción industrial y de invierno.
- Equipos de cogeneración eléctrica y térmica.
Cambiar de combustibles pesados (como combustóleo) o diésel a gas natural permite:
- Reducir emisiones de CO₂, gracias a un menor contenido de carbono y, muchas veces, a equipos más eficientes.
- Disminuir dramáticamente contaminantes locales como SO₂ y partículas, mejorando el ambiente en la planta y en las comunidades aledañas.
- Mejorar la eficiencia de mantenimiento, porque hay menos hollín e incrustaciones en calderas, intercambiadores y chimeneas.
- Integrar tecnologías como cogeneración (producir a la vez electricidad y calor útil) con criterios de eficiencia y límites de emisiones (por ejemplo, por debajo de ~270 gCO₂/kWh de energía útil en ciertos marcos europeos para considerar un sistema de alta eficiencia).
En países como México, donde la industria manufacturera y de exportación está creciendo de la mano del nearshoring, diversos análisis apuntan a que el gas natural será una pieza central tanto para la competitividad industrial como para la transición energética.
Transición energética como objetivo de largo plazo
Las discusiones recientes de la COP30 reforzaron la idea de que el mundo debe “transitar lejos de los combustibles fósiles” en esta década, aunque no se haya logrado un lenguaje contundente sobre su eliminación. La dirección general es clara: más renovables, más eficiencia, menos carbono.
En ese marco, el gas natural se entiende mejor como un escalón y no como la cima de la transición. También puede verse como un recurso que puede reducir emisiones hoy, siempre que se diseñe como parte de una estrategia que incluya:
- Eficiencia energética,
- Electrificación donde sea posible,
- Integración progresiva de renovables,
emisiones.
¿Qué significa esto para las empresas?
Para una empresa que hoy opera con diésel, combustóleo o gasolina, ya sea en su planta o en su flotilla, la decisión no es teórica. Las preguntas válidas serían:
- ¿Sigo igual durante 10 años más?
- ¿Doy un paso intermedio que me permita reducir emisiones, mejorar mi desempeño ambiental y ganar eficiencia, mientras se consolidan tecnologías más avanzadas?
En muchas operaciones, el gas natural (en forma de GNV para flotillas y GNC para procesos industriales) puede ser ese paso intermedio:
- Baja CO₂ frente a otros fósiles.
- Reduce significativamente contaminantes locales (SO₂, NOx, partículas).
- Mejora mantenibilidad y disponibilidad de equipos.
- Ayuda a cumplir metas de descarbonización y ESG en plazos realistas.
La transición energética es un camino de varias etapas. Incorporar gas natural como fuente de transición, con criterios claros de eficiencia y control de metano, puede ser la forma más pragmática de empezar a descarbonizar hoy, mientras se prepara el terreno para un futuro donde tecnologías como el hidrógeno verde y las renovables dominen la matriz energética.
Referencias
- U.S. Energy Information Administration. Electric power sector CO2 emissions drop as generation mix shifts from coal to natural gas and renewables.
- JRC (Comisión Europea). Greenhouse Gas Emissions from Fossil Fuel Fired Power Generation Systems.
- Energy Sustainability Directory. Which Fossil Fuel Releases the Most Particulate Matter per Unit of Energy?
- EASAC (2023). The Future of Gas
- Mexico Business News. Natural Gas: Mexico’s Energy Engine for the Future.
- Diavaz. Natural Gas: Key to Mexico’s Energy Transition.
- IMCO. The energy Mexico needs: Infrastructure, regulation, and the rule of law.
