En 2026, competir solo por precio y tiempos de entrega ya no será suficiente. Cada vez más clientes —sobre todo multinacionales y grandes compradores logísticos— están pidiendo algo adicional: evidencia clara de reducción de emisiones y cumplimiento ESG.
Regulaciones como la CSRD en la Unión Europea, que obliga a las empresas que cotizan en bolsa y a muchas que operan en territorio europeo a reportar con mayor detalle sus impactos ambientales, y las nuevas reglas de divulgación climática en Estados Unidos, están empujando a las cadenas de suministro a medir y gestionar sus emisiones, incluyendo las de transporte. En paralelo, el movimiento de nearshoring está convirtiendo a México en un hub clave de manufactura y logística, pero también bajo estándares más estrictos de sustentabilidad y gobierno corporativo.
En ese escenario, las flotillas de tractocamiones y camiones de carga se vuelven protagonistas. Y aquí es donde el Gas Natural Vehicular (GNV) deja de ser solo un tema técnico para convertirse en una palanca estratégica de ESG y negocio.
¿Por qué el GNV importa tanto para ESG?
La lógica es simple:
Si tus camiones emiten menos, tu operación se vuelve más competitiva en un mundo donde las licitaciones empiezan a incluir criterios verdes.
Diversos estudios muestran que los camiones pesados a gas natural comprimido (CNG) pueden reducir en torno a 3–15 % las emisiones de CO₂ equivalente frente a sus equivalentes diésel, dependiendo de la tecnología del motor y del ciclo de operación. Otros análisis reportan reducciones de hasta 16–23 % de gases de efecto invernadero comparados con gasolina y diésel, cuando se evalúa todo el ciclo “pozo a rueda”.
Pero el CO₂ no es lo único importante:
- Camiones a GNV pueden disminuir entre 60–90 % los contaminantes que forman smog frente al diésel, y reducir significativamente los hidrocarburos no quemados.
- El uso de CNG elimina prácticamente las partículas sólidas del escape, algo clave en corredores urbanos y zonas con restricciones ambientales cada vez más estrictas.
Para tu reporte ESG esto se traduce en:
- Menor huella de carbono por tonelada-kilómetro.
- Menos contaminantes locales y mejor desempeño en calidad del aire.
- Argumentos tangibles para tus informes de sustentabilidad y para responder cuestionarios de clientes (CDP, encuestas ESG, proveedores preferentes, etc.).
Licitaciones, RFP y el “nuevo idioma” de compras sostenibles
Las áreas de compras de grandes empresas ya no contratan transporte solo por tarifa y capacidad. Iniciativas como los playbooks de logística baja en carbono recomiendan integrar criterios de emisiones en todo el ciclo de compra: desde el RFI/RFP hasta la evaluación y el contrato final.
Eso significa que en muchas licitaciones ya se empieza a pedir:
- Información de emisiones de CO₂ de la flotilla.
- Estrategias de transición a tecnologías de menor impacto.
- Evidencia de indicadores ESG y planes de reducción a 2030.
Incluso gobiernos y organismos públicos han empezado a publicar guías de “green procurement” donde se añaden criterios de eficiencia energética y reducción de gases de efecto invernadero como parte de la hoja de evaluación de proveedores de transporte.
En este contexto, presentarte a una licitación con una flotilla completamente diésel, sin plan de transición, te pone en desventaja frente a competidores que ya pueden demostrar:
- Porcentaje de unidades a GNV.
- Metas cuantificadas de reducción de emisiones.
- Indicadores de desempeño ambiental por ruta o contrato.
GNV como palanca estratégica (no solo como “combustible más barato”)
El GNV no es únicamente una forma de ahorrar en combustible —aunque ese sigue siendo un beneficio importante, gracias a su mayor estabilidad de precio frente al diésel y a la posibilidad de optimizar el costo por kilómetro.
Su verdadero valor en 2026 está en 3 niveles:
1. Nivel operativo
- Menos emisiones de CO₂ y contaminantes.
- Combustión más limpia y menor desgaste, lo que reduce tiempos muertos por mantenimiento.
- Posibilidad de planear mejor el costo energético de la flotilla.
2. Nivel ESG y regulatorio
- Mejores indicadores en emisiones de Alcance 1 (propias) y soporte para la reducción de Alcance 3 de tus clientes.
- Mejor alineación con marcos regulatorios y expectativas de inversionistas que piden una narrativa consistente de descarbonizaciónLog-hub+1.
3. Nivel comercial
- Mayor puntaje en licitaciones donde el desempeño ambiental ya es criterio de decisión.
- Posibilidad de posicionarte como proveedor estratégico de logística baja en carbono en cadenas globales.
2026: de costo a condición de entrada
En 2026, el uso de GNV en flotillas ya no será solo un tema de ahorro. Será, cada vez más, una condición de entrada para competir en licitaciones grandes, integrarte a cadenas de suministro exigentes y demostrar que tu empresa toma en serio sus metas ESG.
Si hoy tu flotilla de tractocamiones sigue al 100 % en diésel, el mejor momento para diseñar tu estrategia de transición fue ayer.
El segundo mejor momento es ahora.
